Los Pílares de la Tierra de Ken Follet ha sido uno de esos volúmenes que me han impactado profusamente, despertó tantas furias y alegrías, un par de lágrimas en algunos sucesos difíciles. Se hizo rápidamente uno de esos libros que quisieras seguir leyendo todo el tiempo, que a cada nuevo día le nacieran páginas para no acabarlo nunca, pero son precisamente estos los que se terminan bien pronto. Al brevísimo tiempo logré hacerme con la serie televisada que me pareció increíble y he vuelto una y otra vez a mis highlights para revivir algunos hechos. Pues bien, me resistí largo tiempo a leer Un Mundo Sin Fin, la saga de Follet, quizá por temor a que no fuera tan buena, quizá porque al principio me parecía muy cara, quizá porque nunca hicieron una edición del mismo tamaño y empastada como la que ya tenía de Pilares. En fin, eran tantas las razones a medias que fueron suficientes para no lograr comprarlo. Pero llegó el día este mismo sábado recién pasado, que en la librería estaba a cien quetzales, no titubee y de una lo tomé y ahora está en casa, en cuanto haga espacio podré por fin leerlo y saber lo bueno o malo que es.
Los libros son la magia más portátil que existe.
Stephen King en Mientras Escribo
Hummm… leerlo es deber consigo mismo. Exquisito placer!
Quizá te lo he dicho ya varias veces, a veces resulto poco original con mis comentarios, a mi gusto es igual de bueno que Pilares, una historia que te atrapa. No te vas a arrepentir de la compra ni de leerlo.