Mis Highlights a “La Invención de Morel” de Adolfo Bioy Casares

Cierta indisposición me tuvo lejos de los highlitghts, por un tiempo, pero he vuelto, esta vez tengo un platillo exquisito, debo adelantar que el lector encontrará en este post suficiente material que puede ser considerado “spoiler”, así qué, en guerra avisada. Adolfo Bioy Casares es un personaje al que conocía solo de segundas, ya sabía que se constituyó en un compañero muy cercano de Jorge Luis Borges y hasta allí. Hace un tiempo tenía previsto leer este libro pero por diversas situaciones se escapó, pero no fue para siempre, finalmente volví a él, debo decir que la experiencia fue muy grata, es de esos libros que uno es incapaz de soltar hasta que se terminan, a ver, cuántos de esos has leído, yo pocos, ahora solamente recuerdo uno con claridad “El elegido de los dioses” de Leopold Infield. Diré ahora un par de párrafos que Borges mismo dice en torno a “La Invención de Morel” para que se vayan haciendo una idea de lo que tienen delante: “He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta.” ¿exagerado?, talvez “Los rusos y los discípulos de los rusos han demostrado hasta el hastío que nadie es imposible: suicidas por felicidad, ase¬sinos por benevolencia, personas que se adoran hasta el punto de separarse para siempre, delatores por fervor o por humildad…” Vamos ahora entonces a los highlights


1. Hoy, en esta isla, ha ocurrido un milagro
2. Pero sigo mi destino
3. Hasta ahora no he podido escribir sino esta hoja que ayer no preveía
4. ¡Cómo hay de ocupaciones en la isla solitaria!
5. Pero tan horrible era mi vida que resolví partir…
6. Anoche, por centésima vez, me dormí en esta isla vacía…
7. La vida de fugitivo me aligeró el sueño
8. Hendiduras en el tronco de los árboles son la contabilidad de los días
9. Siento con desagrado que este papel se transforma en testamento
10. Creo que esta isla se llama Villings
11. En la parte alta de la isla, que tiene cuatro barrancas pastosas (hay rocas en las barrancas del oeste), están el museo, la capilla, la pileta de natación
12. seguí recorriendo el segundo sótano, intermitentemente escoltado por la bandada solícita de los ecos, multiplicadamente solo
13. este refugio que pone a prueba el equilibrio mental
14. ¿Cabe relacionar a estas personas con las que vivieron en 1924?
15. Con puntualidad aumento las páginas de este diario y olvido las que me excusarán de los años que mi sombra se demoró en la tierra
16. No espero nada. Esto no es horrible. Después de resolverlo, he ganado tranquilidad.
17. Sin embargo, siento, quizá un poco en broma, que si pudiera ser mirado un instante, hablado un instante por ella, afluiría juntamente el socorro que tiene el hombre en los amigos, en las novias y en los que están en su misma sangre.
18. Quizá esté preparando una estupidez irremediable
19. Los que deci¬den la condena imponen tiempos, defensas que nos aferran a la liber¬tad, dementemente.
20. ¡He sobrevivido a tanta adversidad!
21. He seguido la tradi¬ción de los solitarios; he comido, también, raíces.
22. He llegado a ordenar la vida tan bien, que hago todos los trabajos y me queda, todavía, un rato para descansar. En esta amplitud me siento libre, feliz.
23. soy el público previsto des¬de el comienzo
24. para ser originales cruzan el límite de incomodidad soportable, desafían la muerte
25. Esta mayor elevación material contra¬rrestaría, en parte, mis inferioridades.
26. Verla: como posando para un fotógrafo invisible, tenía la calma de la tarde, pero más inmensa
27. Renuncié a las pala¬bras y me puse a mirar el poniente, esperando que la compartida visión de esa calma nos acercara.
28. Escribo esto y se me ocurre una idea que es una esperanza.
29. Sin refugio perduro en este monólogo que, desde ahora, es injustificable.
30. Como en el teatro, las escenas se repiten.
31. Es difícil, después de una ausencia de casi veinte días, poder afirmar que todos los objetos de una casa de muchísimas habitaciones se encuentran donde estaban cuando uno se fue
32. No conozco nada más de La naturaleza de los dioses.
33. No creo indispensable tomar un sueño por realidad, ni la reali¬dad por locura.
34. Quinta hipótesis: los intrusos serían un grupo de muertos amigos; yo, un viajero, como Dante o Swedenborg
35. El manejo de estas ideas me daba una consistente euforia
36. Palpé el bolsi¬llo: saqué el libro; los comparé: no eran dos ejemplares del mismo li¬bro, sino dos veces el mismo ejemplar
37. El cuadro científico de los medios de contrarrestar ausencias
38. Estaba seguro de que mis simulacros de personas carecerían de conciencia de sí
39. Tuve una sorpresa: después de mucho trabajo, al congregar esos datos armónicamente, me encontré con personas reconstituidas, que desaparecían si yo desconectaba el aparato proyector, sólo vivían los momentos pasados cuando se tomó la escena y al acabarlos volvían a repetirlos, como si fueran partes de un disco o de una película que al terminarse volviera a empezar, pero que, para nadie, podían distinguir¬se de las personas vivas
40. ¿Les cuesta admitir un sistema de reproducción de vida, tan me¬cánico y artificial?
41. Recuerden que en nuestra incapacidad de ver, los movimientos del prestidigitador se convierten en magia
42. ¿Quién no des¬confiaría de una persona que dijera: Yo y mis compañeros somos aparien¬cias, somos una nueva clase de fotografías?
43. pero es posible que no lo hubiera dicho, por primera vez, horas antes, sino algunos años atrás; lo repetía porque estaba en la semana, en el dis¬co eterno
44. repudio, casi asco, por esa gente y su incansable actividad repetida
45. Estar en una isla habitada por fantasmas artificiales era la más insoportable de las pesadillas
46. tal vez siempre hemos querido que la per¬sona amada tenga una existencia de fantasma
47. Esta isla, con sus edificios, es nuestro paraíso privado
48. He tomado algunas precauciones -físicas, morales- para su defensa: creo que lo protegerán. Aquí estaremos eter¬namente -aunque mañana nos vayamos- repitiendo consecutivamente los momentos de la semana y sin poder salir nunca de la conciencia que tuvimos en cada uno de ellos
49. Me impacientan la vida; si quiero ordenarla, debo alejar de mi atención estas imágenes
50. habrá que tener el paciente deseo de Isis, cuando reconstruyó a Osiris.
51. La conservación indefinida de las almas en funcionamiento está asegurada
52. Vivo confortablemente en el museo, libre de las crecidas. Duermo bien, estoy descansado y tengo, nuevamente, la serenidad que me permitió burlar a los perseguidores, llegar a esta isla.
53. Acostumbrado a ver una vida que se repite, encuentro la mía irreparablemente casual
54. Los propósitos de enmienda son vanos: yo no tengo próxima vez, cada momento es único, distinto, y muchos se pierden en los descuidos.
55. Puede pensarse que nuestra vida es como una semana de estas imágenes y que vuelve a repetirse en mundos contiguos.
56. Por ahora, con¬tando lo que me ha pasado, obligo a mis pensamientos a ordenarse.
57. me dolía esa interrupción en la celeste continuidad de la porcelana
58. Por fin, el temor a la muerte me libró de la superstición de in¬competencia
59. Tal vez mi idea, una vez escrita, pierda la fuerza.
60. Es cierto que saber a posteriori que ocho días de nuestra vida, en todos sus pormenores, quedaron grabados para siem¬pre, no ha de ser agradable.
61. Por casualidad recordé que el fundamento del horror de ser re¬presentados en imágenes, que algunos pueblos sienten, es la creencia de que al formarse la imagen de una persona, el alma pasa a la imagen y la persona muere.
62. la hipótesis de que las imágenes tienen alma parece ne¬cesitar, como fundamento, que los emisores la pierdan al ser tomados por los aparatos
63. La hermosura de Faustine merece estas locuras, estos homenajes, estos crímenes. Yo la he negado, por celos o defendiéndome, para no admitir la pasión.
64. Estoy a salvo de los interminables minutos necesarios para pre¬parar mi muerte en un mundo sin Faustine; estoy a salvo de una inter¬minable muerte sin Faustine.
65. Cuando me sentí dispuesto abrí los receptores de actividad si¬multánea. Han quedado grabados siete días. Representé bien
66. La esperanza de suprimir la imagen de Morel me ha turbado.
67. Cambié los discos; las máquinas proyectarán la nueva semana, eternamente.
68. Por desgracia, no todas mis cavilaciones son tan útiles: hay -so¬lamente en la imaginación, para inquietarme- la esperanza de que toda mi enfermedad sea una vigorosa autosugestión; que las máquinas no hagan daño; que Faustine viva, y dentro de poco yo salga a buscarla; que nos riamos juntos de estas falsas vísperas de la muerte
69. De todos modos consuela morir asistiendo a un resultado tan satisfactorio.
70. Al hombre que, basándose en este informe, invente una máqui¬na capaz de reunir las presencias disgregadas, haré una súplica. Búsque¬nos a Faustine y a mí, hágame entrar en el cielo de la conciencia de Faustine.

Escrito mientras escuchaba “Miel del Ojo”, “Las Flores con Limón” y “Locomoción Capilar” De los discos “Solar Gambling” y “Sueños de un Hígado” de Omar Ródriguez López (The Mars Volta) y Ximena Sariñana.

Mi Primer Cadáver, Exquisito

Es sábado, no sé la hora exactamente, estoy estudiando, en unas horas tengo una prueba importante en la Universidad, revisó mi correo electrónico y me encuentro con que soy el décimo participante en el juego, que tengo dos días para entregar mis párrafos y me agregan unas líneas que ha escrito mi predecesor, no puedo ocultar mi turbación, el cadáver llego a mi habitación, debo verlo al menos, pero no puedo, dejo transcurrir el tiempo y me olvido de él, hago mis cosas, voy a lugares, pero es mentira, no lo he olvidado, en casa hay un cadáver esperándome, haga lo que haga no podré evadirlo por más tiempo. Finalmente lo veo detenidamente y me quedo yo mismo cómo muerto, no sé qué decir, no puedo aún pensar con claridad, veo en todas direcciones y el cadáver da la impresión que me sigue con una mirada que no logro encontrar, está en todas partes, me mira desde todas direcciones, pienso en Morel y su máquina para fabricar fantasmas. De pronto hay una luz, breve, insignificante al principio, pero es una luz y me aferró a ella, es Beethoven y viene acompañado de Juan Ramón Jímenez, me saludan, uno con “Claro de Luna” y el otro con “Desnudos”, finalmente puedo decir algo y feliz, lo digo.