La Rebelion de Atlas 1era Parte 1.b

Son pocos los libros de los cuales uno puede con toda seguridad decir que son vitales, que uno recomienda a los amigos con el mayor de los gustos, con el entusiasmó que los ojos de su entendimiento sean también esclarecidos un poco mas y que además duda en compartirlos con otros por obvias razones. No es el único libro que me permite restregarme un poco los ojos y percatarme un poco mejor de la realidad, pero sin lugar a dudas lo ha hecho y profundamente. Vamos ahora entonces a los highlights


31. Cuando no sonreía, el rostro de Rearden parecía inanimado; tan sólo sus ojos seguían con vida, activos y dotados de una fría y brillante claridad de percepción.
32. El recinto estaba de acuerdo con su personalidad; no contenía más que los escasos muebles necesarios, simplificados a su propósito más esencial; exorbitantemente caros por la calidad de los materiales y la destreza del diseño.
33. Era como si se encontraran en la cumbre de una montaña, contemplando una llanura ilimitada, cruzada en todas direcciones por caminos. Pero tan sólo mencionaban cifras, pesos, presiones, resistencias y costes.
34. —Dagny —dijo—, seamos lo que seamos, nosotros movemos el mundo y lo llevamos adelante.
35. —Mi padre preguntaría si he realizado mi trabajo bien. Es todo cuanto querría saber.
36. Sus modales perfectos sugerían siglos de buena educación y de vida en elegantes salones; pero algo en su mirada la hizo sentirse insegura acerca de aquella actitud.
37. Dagny y Eddie pasaron sus inviernos intentando perfeccionarse en alguna nueva habilidad, con el fin de asombrar a Francisco y derrotarle siquiera una vez. Pero no lo consiguieron.
38. Los herederos de Sebastián d’Anconia habían formado una línea ininterrumpida de primogénitos que supieron dar lustre al apellido.
39. Una leyenda argentina afirmaba que la mano de un d’Anconia poseía poder milagroso, pero no para curar, sino para producir.
40. Era como si los siglos hubieran amasado múltiples cualidades familiares, hasta convertirles en un polvo muy fino, descartando lo vano, lo inconsecuente y lo débil, y no dejando más que talento puro; como si el azar, por una vez, hubiese conseguido un ente desprovisto de elementos accidentales.
41. Su padre lo adoraba, pero ocultaba cuidadosamente dicho sentimiento, del mismo modo que ocultaba también el orgullo de saber que había producido el más brillante ejemplar de una espléndida estirpe.
42. Se afirmaba que Francisco iba a marcar el punto culminante de los d’Anconia.
43. Atravesaba como un cohete su mes de veraneo, pero si alguien lo detenía a mitad de camino, siempre le era posible dar nombre al propósito que guiaba sus pasos en aquel preciso instante.
44. No tienes orgullo. Acudes en cuanto silba y haces lo que quiere. ¿Por qué no le lustras las botas?» «Porque no me ha pedido que se las lustrara», respondió ella.
45. Dagny y Eddie eran sus únicos amigos. No hubieran podido decir si influían sobre él o si eran influidos por su personalidad; de todos modos, les daba igual, puesto que en cualquiera de ambos casos se hubieran sentido igualmente felices.
46. —Pero, ¿es que no piensas más que en la «d’Anconia Copper»? —le preguntó Jim una vez. —No.
47. —Precisamente eso es lo que creo, James. Y deseo exhibir la mayor virtud de todas: la de haber sido capaz de hacer dinero.
48. Francisco y su hermano Jim. Los dos sonreían con desdén. Pero Francisco parecía burlarse de las cosas presentes por contemplar otras mayores, mientras que Jim lo hacía cual si pretendiera que nada pudiese cobrar importancia.
49. Demuéstrame hasta qué punto te puedes elevar dentro de la «Taggart Transcontinental». Por diestra que seas, espero que sepas manejar todo cuanto has logrado tratando de prosperar todavía más. Y cuando quedes exhausta con tu afán para alcanzar un objetivo, habrás de estar pensando en el siguiente.
50. Experimentó un arrogante placer al observar la agilidad de sus movimientos, porque aquello era precisamente lo que tenía que vencer. Cada uno de sus expertos ademanes se convertiría en una victoria suya, y la brillante competencia de su cuerpo en un triunfo personal.
51. Luego no sintió nada; ni dolor ni sensación alguna; pensó tan sólo que tenía que vencerle, verle exhausto, presenciar cómo se desplomaba. Sólo entonces quedaría libre para morir en el siguiente minuto.
52. Sintió un instante de rebelión y un atisbo de miedo.
53. Eran dos seres felices y radiantes, incapaces de concebir que el placer es pecado.
54. Guardaron su secreto frente a los demás, pero no por sentirse avergonzados o culpables, sino por considerar que aquello era inmaculadamente suyo, fuera del derecho al debate o a la crítica ajenos.
55. Lo mismo iba en avión desde Cleveland, sin avisarla por anticipado, incluso dos veces por semana, como desaparecía durante meses enteros.
56. Siempre se presentaba inesperadamente, y a ella le gustaba aquel proceder, porque de este modo su presencia era continua, como el rayo de una luz escondida que pudiera iluminarla en un momento dado.
57. Lo alejó de sí, sabiendo positivamente que ambos estaban trabajando en pro de un futuro que les reportaría todo cuanto deseaban, incluida su mutua compañía.
58. Permanecieron sentados en silencio, escuchando aquella declaración de rebeldía; aquel himno de triunfo de víctimas que rehusaban aceptar el dolor.
59. Sobrevivió a la prueba. Estaba en condiciones de sobrevivir porque no creía en el sufrimiento.
60. No podía transformar su inteligencia incomparable en algo propio del ambiente vacío de una sala de baile.
61. Su fuerza era la fuerza que da la certidumbre.
62. No han aprendido a ganar dinero, ni menos creyeron necesario aprenderlo. Consideran el conocimiento como algo superfluo, y el juicio como una cosa no esencial.
63. Ese dinero fue a parar a hombres que se enriquecen por tales métodos. Pero no suelen ser ricos mucho tiempo. El dinero afluye a canales que nada tienen de productivos, porque son solamente corruptos.
64. Los negocios eran considerados como una especie de culto secreto y vergonzoso no impuesto a seres inocentes; una desagradable necesidad que ha de ser realizada, pero no mencionada.
65. Cuando surgía un problema en la fundición, su respuesta inmediata era averiguar el error que hubo podido cometer. Nunca investigaba las culpas ajenas, sino las suyas, exigiéndose una perfección total.
66. Su mente estaba estimando el precio del carbón, mientras ella le contaba su sueño de la noche anterior.

Escrito mientras escuchaba el disco “Canto a los Cuatro Vientos” de Alejandro Filio con un habano Don Leopoldo

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2 thoughts on “La Rebelion de Atlas 1era Parte 1.b

  1. La rebelión de Atlas, rocks!!! Mi cita favorita del libro es: “En nombre de lo mejor que hay en ti, no sacrifiques este mundo a los peores. En nombre de los valores que te mantienen con vida, no permitas que tu visión del hombre sea distorsionada por lo feo, lo cobarde, lo inconsciente en aquellos que nunca han conseguido el título de humanos. No olvides que el estado natural del hombre es una postura erguida, una mente intransigente y un paso vivaz capaz de recorrer caminos ilimitados. No permitas que se extinga tu fuego, chispa a chispa, cada una de ellas irremplazable, en los pantanos sin esperanza de lo aproximado, lo casi, lo no aún, lo nunca jamás. No permitas que perezca el héroe que llevas en tu alma, en solitaria frustración por la vida que merec�as pero que nunca pudiste alcanzar. Revisa tu ruta y la naturaleza de tu batalla. El mundo que deseas puede ser ganado, existe, es real y posible; es tuyo”.

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