La Rebelion de Atlas 1era Parte 1.a

Son pocos los libros de los cuales uno puede con toda seguridad decir que son vitales, que uno recomienda a los amigos con el mayor de los gustos, con el entusiasmo que los ojos de su entendimiento sean también esclarecidos un poco mas y que además duda en compartirlos con otros por obvias razones. No es el único libro que me permite restregarme un poco los ojos y percatarme un poco mejor de la realidad, pero sin lugar a dudas lo ha hecho y profundamente. Vamos ahora entonces a los highlights


1. El problema seguía pareciéndole sencillo e incomprensible a un tiempo: resultaba sencillo que las cosas fueran justas e incomprensible que no lo fueran.
2. En aquel lugar imperaban la eficiencia y el poder.
3. ¿Cómo podemos estar seguros ni planear algo, si todo cambia a cada instante?
4. Estaba sentada escuchando la música; una sinfonía triunfal. Las notas fluían en sentido ascendente cual la esencia y la forma de un movimiento que parecía comprender todo acto humano y todo pensamiento originados por dicha tendencia hacia la altura.
5. —Si se produce alguna complicación ¿acepta la responsabilidad de la misma? —Sí. La acepto.
6. —No tengo interés en ayudar a nadie. Tan sólo quiero ganar dinero.
7. El afán desmedido de obtener beneficios es cosa del pasado. Se ha aceptado de un modo general que los intereses de la sociedad han de ser colocados en lugar preponderante, dentro de cualquier empresa que…
8. Tú tienes suerte… porque careces de sentimientos. Porque nunca experimentaste ninguna emoción.
9. Se volvió para partir. Por vez primera en su vida, Dagny se sintió indefensa y derrotada.
10. Al cabo de un rato, volvió a la tarea. El dolor no era motivo válido para interrumpirla.
11. No sentía nada, excepto un gran deseo de permanecer inmóvil. No tenía fuerzas para sentir ni para sufrir. Había quemado todo cuanto era preciso quemar en su interior; había desparramado demasiadas chispas, iniciado demasiadas cosas, y ahora se preguntaba si alguien le prestaría las que necesitaba; precisamente ahora, cuando se sentía incapaz de volver a levantarse.
12. Aquel anhelo de amistad se asemejaba mucho al alivio de una persona anémica, que parece recibir una transfusión vital a la simple vista de la superabundancia y la energía de otros.
13. —¿A qué formularse preguntas inútiles? ¿Cuál es la profundidad del océano? ¿Cuál es la altura del cielo? ¿Quién es John Galt?
14. Tenía que aprender a entenderlos, puesto que nunca podrían compartir su sentimiento de alegre e ilimitado poderío.
15. —Una cadena —dijo—. ¡Qué apropiado! ¿Verdad? Es la cadena por la que nos tiene atados.
16. Le gustaba insistir en que, según aquello demostraba, la habilidad individual aún tenía posibilidades de triunfar en el mundo.
17. ¿cómo puede un hombre atreverse a disentir? ¿Con qué derecho? Eso es lo que quisiera saber… ¿Con qué derecho?
18. Tenía que cumplir una tarea y no podía perder el tiempo experimentando dolor con demasiada frecuencia.
19. Aquel hombre nunca había aceptado la noción de que alguien pudiera detenerle en su camino.
20. —No me gusta esa expresión popular. ¿Qué significa? ¿Quién la inventó?
21. Aquel concierto era un enorme grito de rebelión. Un «no» lanzado durante algún enorme proceso de tortura; una negativa al sufrimiento; una negativa qué contenía el dolor de una lucha liberadora. Aquellos sonidos eran como una voz que dijese: «El dolor no es necesario. ¿Por qué el peor de ellos queda reservado para quienes no aceptan su necesidad? Nosotros, los portadores del amor y del secreto que confiere la alegría, ¿a qué castigo hemos sido sentenciados y por quién?…» Los sonidos de tortura se convirtieron en un desafío; la declaración de dolor se trocó en himno a una distante visión por la que cualquier cosa podía soportarse, incluso aquello.
22. «La música de Richard Halley tiene cualidades heroicas. Pero nuestra edad se ha sobrepuesto a esas banalidades», dijo un crítico. «La música de Richard Halley no está a tono con los presentes días.
23. No había pasión en ella, ni siquiera un sentimiento de vergüenza.
24. El acto sexual carecía de goce y de sentido de culpa. No significaba nada para ambos. Habían oído decir que los hombres y mujeres se amaban y cumplían con dicha obligación.
25. Me irritan los hombres de negocios. Son la gente más triste del mundo.
26. Un hombre no puede adoptar una actitud opuesta a la que ha seguido en el curso de toda una vida.
27. Los hombres han de agruparse y encontrar un camino. Pero para decidirlo debe existir mayoría. A mi modo de ver es el único método; no existe otro. Alguien ha de ser sacrificado. Si la víctima soy yo, no tengo derecho a quejarme. Están en su derecho. Hemos de agruparnos.
28. No existe nada que justifique la propia inmolación. Nada les da derecho a convertir a los hombres en víctimas propiciatorias. Nada puede conferir valor moral a la destrucción de los mejores. No se nos puede castigar por ser buenos. No se pueden imponer sanciones a quien tiene inteligencia y deseos de trabajar.
29. Es como si mi lengua no pudiera formar la palabra. Estoy viendo cada una de las traviesas de esa vía, cada señal, cada puente, cada noche pasada en… —Bajó la cabeza hasta apoyarla en los brazos—. ¡Dios mío! ¡Qué injusticia!
30. Ahora quieren obligarme a un trato; quieren dictarme condiciones, no dándome la oportunidad de elegir. Quieren que mi negocio descienda al nivel de su incompetencia. Les advierto que han calculado mal.

Escrito mientras escuchaba el disco “Cain” de Alejandro Filio en una tarde lluviosa de domingo.

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