Dilataciones

De sus delicadas formas me hice un ídolo de oro, apenas levantaba la vista para ver en derredor, haciendo una breve pausa a la lectura, bebía café negro y sus modales eran los mas exquisitos que he visto, finos y sin muestras de exageración, sus ojos eran bellos y finamente enmarcados por unas cejas muy bien cuidadas que le daban además a su expresión un detalle de belleza que me impedia separar los ojos de la escena que ella creaba. Pendientes azules con anillos de plata en sus graciosas manos, le pone azúcar al café y un grano dulce salta hasta el índice de su mano derecha, mientras mi corazón late acelerado, se lleva el dedo a los labios y los humedece para retirar con un lento movimiento los restos azucarados, luego, absorta en la lectura, permanece tal cual, con el índice apoyado sobre los labios, seguro algo que lee, no le deja salir del breve trance que provoca, se detiene y gira el rostro en dirección de mis ojos y me fulmina, tan solo su belleza me permite osar a mantener mis ojos en los suyos por un instante que se dilata solo en mi universo.

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Charla Nocturna

“Soy yo, he vuelto desde el calido ambiente del recuerdo”

Toda una vida puede ceder ante un precioso minuto, ante el atisbo de un milagro, ante una aparición maravillosa que nos deslumbra con lo radiante de su luz, no porque sea de verdad magnifica, no, lo que pasa es que de pronto pone fin a toda la rutina que te asedia desde todas partes y te retiene con las garras de la necesidad de un salario con el que vas a pagar el cuarto, a comprar el gas y talvez comprarte la novelita esa de Xiblabla del Ronald o darte ese gustito de comprarle cuerdas de plástico a tu guitarra fea que compraste en el mercado central, si, esa por la regateaste al del puesto y cansado de tu insistencia, esa que aprendiste por lo apretado de tu existencia que te enseño a rogar bien pronto y te la dió al precio que querías mas por cansancio que por hacer un buen negocio. Por la gran chucha con vos, acordáte que las manías y las obsesiones son para gente rica pues, los que si pueden pagar por un buen loquero que les atienda y les recete algo de prozac como dice en las revistas, conformate como todos nosotros a ir por la vida con el esquema ya hecho, te levantás, te aseas, desayunas si podés, y te vas a trabajar y te estás en tu puesto, por ratos te haces el loco platicando con el Angel, ese al que le gustan las mismas babosadas que vos y que se compró el mes pasado una su botella de vino los tres reyes y ya está presumiendo que es conossieur, mirá vos y ¿es cierto que se mandó a hacer una su mierda para poner los vinos vos? y dis que escogió solo buenas maderas que sacó de la carpintería para hacerse su altar a la botella, a la botella vacía por supuesto. Tanta alaraca por una botella de vino y los tufos que le vienen a la gente de la nada, todo es que se junten la paja y el fuego para que todo se chamusque y se vaya a la porra el buen juicio de la gente. Ah, te acordás cuando entraste al trabajo de la carpintería y rápido te tomaron cariño no porque mostrarás una gran habilidad sino porque si sos dedicado a la chamba y lo que te ponenen para hacer lo haces a viento y marea, que fregada te diste la vez pasada con la lijada de todas reglas que iban a usar para los muebles esos en la casa de un Don de Amatitlán que pago buen dinero y que si no fuera por esa chamba no te contratán de verdad, porque solo te tenían por servicios prestados, no jodás qué por servicios prestados, de ayudante de ocasión te tenían dejate de pajas. Pero fue bien chilero cuando recibiste tu primer sueldo completo pues, pudiste pagar bien el cuarto, comprarte tu caja de campero para la cena y hasta le fuiste a dar un espión al tío Encarnación en Escuintla y le llevaste pan, huevos y chorizos para poder hacer comida y platicar un rato y estar contento con él. Puchis vos, el tío Encarnación siempre se porto bien de a huevo con vos, fue el que te enseño que el pan se gana trabajando y que eso de mendigar lo hacen sólo los que están invalidos y que si uno está alentado y se pone a pedir Diosito lo castiga a uno con penas toda la vida. Si, ya sé que vos tenés tus ideas de Dios pues y que mejor dejemos eso así como está, pero de que aprendiste que el pan se gana trabajando lo aprendiste cabroncito. Lo bonito fue que después de cocinar con el tío y comer agusto los huevitos con chorizo y platicar un rato de lo chilero que te va ahora que tenes un trabajo fijo en la capirucha, te fuiste un rato al plano, ya en la noche y sacaste tu cigarro rubios mentolado y te pusiste a pensar en el milagro, en esa pequeña fracción de segundo que la miraste directo a los ojos cuando bajó las gradas corriendo porque se iba para el IGA a estudiar y que iba tarde para que le fueran a dejar y te quedaste lijando la madera en automático viendo como en cámara lenta se le iba el mechón de pelo negro de un lado a otro con la suavidad de la seda y sentías cómo que de repente estabas medio atarantado y se te vino a la cabeza y escribiste en tu libreta:

“Bendita tú, hermana mía
Benditas tus manos de plata
Y tus cabellos de seda
Benditos tus ojos cristalinos
Y tu purísimo rostro”

Y luego de poner en orden y jateadas las reglas ya finitas de la lijada agregaste al margen del mismo trozo:

“Te bautizaría mil veces en el mar de mis palabras”

Esa misma noche saliste a tu balcón de cielo en la casa donde te alquilan el cuartito que acabas de pintar color melón con medio galón de pintura que compraste en la paleta en un ofertón que venía con todo y brocha y te quedó todavía un poquito para cuando te toque sacar o poner mas clavos en las paredes, y escribiste en tu libreta más versos al milagro:

“Se rie la luna, es que está contenta
se asomó discreta desde su balcón de cielo
comenzó su ascenso desde el horizonte
y se empinó hasta el cielo sólo para verte”

Pero que rico clima hacía en la noche con el cigarrito y esos pensamientos rondandote la cabeza, lo mejor para poder descansar contento, sabiendo que si trabajas bien y duro vas a seguir teniendo chance de ver milagros todo el tiempo, de esos que se aparecen cuando uno menos los espera y le dan cuerda de nuevo al mundo que llevamos adentro y que nos urge a andar despiertos, bueno, ahora dormite y ya deja de estar pensando tanta charada para vos mismo que mañana hay que madrugar para llegar a buena hora a la carpintería.