Mis Highlights a “Mientras Escribo” de Stephen King

Hace unos pocos minutos terminamos la reunión de lectores chapines de este mes, cómo siempre, encontrarnos todos juntos en un mismo lugar para conversar de lo que hemos leído y esta vez también de lo que hemos escrito, es un placer al que fácilmente uno se va acostumbrando. Al final de la reunión, prometí compartir los highlights de un libro que sin lugar a dudas depara horas no solo de buena distracción sino también de aprendizaje muy valioso en torno al oficio de escribir. A decir verdad, Stephen King no se encontraba en ninguna de mis listas de lectura, nunca me había parecido que su genero pudiera interesarme, prefiero las lecturas de novelas históricas y biografías a los cuentos de terror o misterio. Sin embargo, me tope por cuestiones del azar con un libro que me convenció tan solo por su nombre, una vez que leí el título, comencé a hacerme ideas de lo que podría decir un autor como Stephen King de lo que hace mientras se encuentra escribiendo, mi cabeza se llenó de muchas opciones, viaje a una velocidad vertiginosa dentro de las posibilidades que mi mente pudo presentarme ante el ojo mental. Luego me detuve y me dije, con absoluta certeza, que tenía que leer el libro y enterarme de que se trataba. No hablaré a detalle de las valoraciones de esta deliciosa obra, las dejaré para otra oportunidad, entregaré únicamente los highlights respectivos, y aquí van.


1. Somos escritores, pero evitamos preguntarnos mutuamente de dónde sacamos las ideas.
2. La respuesta fácil es que alguien que ha vendido tantas novelas como yo tiene que tener alguna opinión interesante sobre su elaboración, pero las respuestas fáciles no siempre son verdad.
3. Después de haber tenido encima a una niñera de noventa kilos tirándote pedos en la cara y gritando «¡Bum!», el Village Voice da muy poco miedo.
4. Cuatro cuentos. A veinticinco centavos cada uno. Fue el primer dólar que gané en la profesión.
5. Pensándolo bien, pertenezco a un grupo bastante selecto: el de la última promoción de novelistas norteamericanos que aprendieron a leer y escribir antes que a tragarse su ración diaria de basura visual.
6. Si no hay objeción, me gustaría aclarar algo lo antes posible. No hay ningún Depósito de Ideas, Central de Relatos o Isla de los Best-sellers Enterrados.
7. El trabajo del narrador no es encontrarlas, sino reconocerlas cuando aparecen.
8. He observado que, cuando ya has tenido un poco de éxito, las revistas recurren bastante menos a la fórmula «No está en nuestra línea».
9. Dave también publicaba secciones de deportes, pasatiempos, información meteorológica («la temporada está siendo muy seca, pero dice el granjero Harold Davis, vecino nuestro, que como en agosto no llueva como Dios manda, ni que sea una vez, sonreirá y le dará un beso a un cerdo».), recetas, un relato en entregas (escrito por mí) y los chistes de Dave, con auténticas perlas.
10. Dicho y hecho. Con la minuciosidad y la paciencia que me granjearían futuros elogios de la crítica, elaboré mi versión novelesca de El péndulo de la muerte en dos días, escribiendo directamente en las hojas especiales que servían para imprimir.
11. Cuando una persona escribe (y supongo que cuando pinta, baila, esculpe o canta), siempre hay otra con ganas de infundirle mala conciencia.
12. Yo entonces ya era propenso a alternar épocas de pereza con otras de laboriosidad desenfrenada.
13. Por segunda vez en mi carrera estudiantil, me convocaban al despacho al final de las clases para pedirme cuentas por algo que había escrito.
14. El tiempo me ha convencido de que tenía razón. Es muy probable que una persona que ha llegado a limpiarse el culo con ortigas desentone en un club de gente elegante.
15. Era la primera vez que me ofrecían dinero a cambio de escribir.
16. Escribir una historia es contársela uno mismo
17. Cuando reescribes, lo principal es quitar todo lo que no sea la historia.
18. Dicho de otra manera: al principio sólo escribes para ti, pero después sale afuera.
19. —No seas burro, Stephen —me contestó—. Con la vista que tienes te matarían al primer tiro. Muerto no se puede escribir.
20. Lo decía muy en serio. Su decisión, tomada con la cabeza y el corazón, era inamovible.
21. En cuanto a mí, si bien creo en Dios, no me interesa la religión organizada.
22. No obstante, lo que más nos une son las palabras, el lenguaje y el oficio compartido.
23. Los aspirantes a poetas vivían en un mundo brumoso con resabios de Tolkien, cazando poemas en el éter.
24. La combinación de lenguaje elaborado e imágenes delirantes me pareció emocionante y esclarecedora.
25. Si hasta el más serio del mundo es capaz de follar como un loco (es más: puede perder la cabeza en el torbellino del acto), ¿por qué a un escritor no puede írsele la olla y seguir siendo una persona cuerda?
26. es conocida su «oración libertina», donde pide: «Señor, hazme casto… pero no todavía.»
27. Lo cierto es que me divertía. Hasta los cuentos más tétricos eran una manera de descansar del jefe, el señor Brooks, y de Harry, el responsable de sala.
28. Escribir es una labor solitaria, y conviene tener a alguien que crea en ti.
29. ¡Zas! Acababan de unirse dos ideas sin relación previa, la crueldad adolescente y la telequinesia, y se me ocurrió una idea.
30. Aprendí dos cosas: primero, que la impresión inicial del autor sobre el personaje o personajes puede ser tan errónea como la del lector.Segundo (pero no en importancia), darse cuenta de que es mala idea dejar algo a medias sólo porque presente dificultades emocionales o imaginativas.
31. A veces se tiene la sensación de estar acumulando mierda, Y al final sale algo bueno.
32. Pensé que Sondra había pasado su infancia bajo la mirada agónica de aquel dios moribundo, lo cual, indudablemente, debía de tener una parte de responsabilidad en que se hubiera convertido en la niña que conocía yo: una paria tímida y fea que correteaba por las aulas del instituto como un ratón asustado.
33. Después de enviarlo olvidé su existencia y proseguí mi vida normal, que en aquella época consistía en dar clases, ejercer de padre, querer a mi esposa, emborracharme cada viernes por la tarde y escribir relatos.
34. Los derechos de Carrie en bolsillo se los ha quedado Signet Books por cuatrocientos mil dólares.
35. Entonces Tabby miró por encima de mi hombro, contempló (como yo antes) nuestra mierda de pisito y rompió a llorar.
36. Temí no poder seguir trabajando sin alcohol ni droga, pero decidí (repito, hasta donde me lo permitía mi estado de confusión y desánimo) darlo todo a cambio de seguir casado y ver crecer a los niños.
37. La idea de que la creación y las sustancias sicotrópicas vayan de la mano es uno de los grandes mitos de nuestra época, tanto a nivel intelectual como de cultura popular.
38. Se empieza así: poniendo el escritorio en una esquina y, a la hora de sentarse a escribir, recordando el motivo de que no esté en medio de la habitación.
39. La vida no está al servicio del arte sino al revés.
40. Los libros son la magia más portátil que existe.
41. Se han tocado nuestras mentes.
42. El acto de escribir puede abordarse con nerviosismo, entusiasmo, esperanza y hasta desesperación (cuando intuyes que no podrás poner por escrito todo lo que tienes en la cabeza y el corazón).
43. No hay que abordar la página en blanco a la ligera.
44. Siempre es mejor llevar todas las herramientas, porque corres el riesgo de encontrarte con algo que no esperabas y dejar a medias la faena.
45. La bandeja superior es para las herramientas normales. La más normal, el pan del escritor, es el vocabulario.
46. «Oye, guapo, que no es cuestión de lo que tienes, sino de cómo lo usas.»
47. Recuerda que la primera regla del vocabulario es usar la primera palabra que se te haya ocurrido siempre y cuando sea adecuada y dé vida a la frase.
48. En la bandeja superior de la caja de herramientas también debe estar la gramática.
49. Los principios gramaticales de la lengua materna, o se absorben oyendo hablar y leyendo, o no se absorben.
50. El otro consejo pendiente antes de progresar hacia el segundo nivel de la caja de herramientas es el siguiente: desconfía del adverbio.
51. Soy de la opinión de que los defectos de estilo suelen tener sus raíces en el miedo, un miedo que puede ser escaso si sólo se escribe por gusto (recuérdese que he hablado de timidez), pero que amenaza con intensificarse en cuanto aparece un plazo de entrega (la revista del colé, un artículo de periódico…).
52. A menudo, escribir bien significa prescindir del miedo y la afectación.
53. Los libros difíciles, con densidad de ideas, narración o descripción, presentan un aspecto más macizo, más apretado.
54. La escritura es pensamiento depurado.
55. El lenguaje no está obligado a llevar permanentemente corbata y zapatos de cordones.
56. Escribir es seducir.
57. El secreto es practicar mucho. Hay que aprender a oír el ritmo.
58. No es que la extensión y el peso sean una garantía de calidad, porque hay muchos relatos épicos que son una mierda (épica, eso sí);
59. Las palabras crean frases, las frases párrafos, y a veces los párrafos se aceleran y cobran respiración propia.
60. Puede que sea el primer párrafo bueno que hayas escrito, tan frágil, pero tan preñado de posibilidades, que te da hasta miedo.
61. Hemos leído mil páginas y aún no tenemos ganas de abandonar el mundo que nos ha regalado el escritor, o a la gente imaginaria que lo habita.
62. La pereza intelectual llega a sus mayores cotas entre los más cultos.
63. Si quieres ser escritor, lo primero es hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho.
64. Cada libro que se elige tiene una o varias cosas que enseñar, y a menudo los libros malos contienen más lecciones que los buenos.
65. Vaya, que leemos para conocer de primera mano lo mediocre y lo infumable.
66. La mezcla de estilos es un escalón necesario en el desarrollo de uno propio, pero no se produce en el vacío.
67. Hay que leer de todo, y al mismo tiempo depurar (y redefinir) constantemente lo que se escribe.
68. Leer es el centro creativo de la vida de escritor.
69. Yo nunca salgo sin un libro, y encuentro toda clase de oportunidades para enfrascarme en él.
70. El truco es aprender a leer a tragos cortos, no sólo a largos.
71. La gente bien considera de mala educación leer en la mesa, pero si aspiras a tener éxito como escritor deberías poner los modales en el penúltimo escalón de prioridades.
72. Si no te diviertes no sirve de nada.
73. Vale más dedicarse a otra cosa donde puedan ser mayores las reservas de talento, y más elevado el cociente de diversión.
74. El programa agotador de lectura y escritura por el que abogo (de cuatro a seis horas diarias toda la semana) sólo lo parecerá si son actividades que ni te gustan ni responden a ningún talento tuyo.
75. Cuanto más leas, menos riesgo correrás de hacer el tonto con el bolígrafo o el procesador de textos.
76. A pesar de todo, opino que la primera redacción de un libro (aunque sea largo) no debería ocupar más de tres meses, lo que dura una estación.
77. Me gusta hacer diez páginas al día, es decir, dos mil palabras.
78. La combinación de un cuerpo sano y una relación estable con una mujer independiente que no le aguanta chorradas ni a mí ni a nadie ha garantizado la continuidad de mi vida laboral.
79. Propongo unas mil palabras al día, y, como me siento magnánimo, añadiré un día descanso semanal, al menos al principio.
80. Yo trabajo con la música a tope (siempre he preferido el rock duro, tipo AC/DC, Guns’n Roses y Metallica), pero sólo porque es otra manera de cerrar la puerta.
81. El tuyo es procurar que el muso sepa dónde encontrarte a diario desde las nueve a las doce, o desde las siete a las tres.
82. Una cosa es imitar un estilo, que es una manera muy legítima de empezar a escribir (legítima e inevitable, porque cada fase del desarrollo del escritor está marcada por alguna imitación), y otra, imposible, imitar la manera que tiene determinado escritor de abordar tal o cual género, aunque parezca muy fácil lo que hace.
83. Escribe lo que quieras, infúndele vida y singularízalo vertiendo tu experiencia personal de la vida, la amistad, las relaciones humanas, el sexo y el trabajo.
84. ¿a que nos gustaría tener un deus ex machina en la vida diaria?
85. A mi modo de ver, todos los relatos y novelas constan de tres partes: la narración, que hace que se mueva la historia de A a B y por último hasta Z, la descripción, que genera una realidad sensorial para el lector, y el diálogo, que da vida a los personajes a través de sus voces.
86. Gran ventaja para el novelista de suspense: resulta que además de ser el creador de la novela, actúo como su primer lector; y si yo mismo, que lo veo por dentro, no consigo prever con un mínimo acierto en qué dará el enredo, puedo estar casi seguro de que el lector empezará a girar las páginas como un poseso.
87. Además, ¿qué sentido tiene preocuparse por el final? ¿De qué sirve estar tan obsesionado con controlarlo todo? Algo, tarde o temprano, siempre pasa.
88. Llevaba escrita la semilla de una historia que prometía muchísimo, porque podía quedar a la vez divertida, satírica y de terror.
89. Si estás esclavizado (o intimidado) por la tiranía del esquema y el cuaderno lleno de «apuntes sobre personajes», quizá te libere. Como mínimo orientará tus pensamientos hacía algo más interesante que la planificación argumental.
90. Casi todas las situaciones interesantes pueden exponerse mediante una pregunta en condicional.
91. Dudo, salvo excepciones, que la incoherencia o la falta de interés narrativo puedan corregirse mediante algo tan secundario como la revisión.
92. A describir se aprende, que es una de las razones principales de que sólo puedas hacerlo bien si lees y escribes mucho.
93. Sólo aprenderás practicando.
94. El primer paso de la descripción es la visualización de lo que quieres hacer vivir al lector, y el último, trasladar a la página lo que ves en tu cabeza.
95. Si quieres ser buen escritor, estás obligado a poder describirlo, y de una manera que comunique reconocimiento al lector.
96. La descripción arranca en la imaginación del escritor, pero debería acabar en la del lector.
97. Digamos que uno ya tiene más de cincuenta años, y en el mundo hay muchos libros. No puedo perder el tiempo con los que están mal escritos,
98. Practica el arte, recordando en todo momento que tu oficio es decir qué ves, y sigue con la historia.
99. Era de esos escritores que mantienen una correspondencia voluminosa, pero que en persona no dan la talla.
100. El arte procede de una imaginación creativa que trabaja duro y se divierte.
101. Se trata de dejar que hablen libremente rodos los personajes, sin prestar atención a los criterios de la Legión de la Decencia o el Círculo de Lectoras Cristianas.
102. Lo contrario, además de falso, seria cobarde, y te aseguro que hoy en día, a las puertas del siglo veintiuno, escribir narrativa no tiene nada que ver con la cobardía intelectual.
103. En última instancia sólo hay dos secretos: prestar atención a lo que hace la gente que te rodea y contar la verdad de lo que has visto.
104. Es lícito, supongo, preguntarme si el Paul Sheldon de Misery soy yo.
105. Si parece que funciona, puede quedarse. Si no, para algo hay una tecla de borrar en el ordenador.
106. Si está, si queda clara su pertenencia al fósil que intentas desenterrar, apuesta por él. Poténcialo. Lo contrario sería ser tonto.
107. Cuando se sufre un atasco imaginativo, el aburrimiento puede ser muy aconsejable.
108. Me llenó de asombro comprobar la utilidad práctica del «pensamiento temático».
109. Yo tengo muchos intereses en la vida, pero pocos lo bastante profundos para alimentar una novela.
110. No bajes de dos versiones, una con la puerta del estudio cerrada y otra con la puerta abierta.
111. En mi caso, cuando está cerrada la puerta y vierto directamente en la página lo que tengo en la cabeza, escribo todo lo deprisa que puedo pero sin agobiarme.
112. El único que lo hace todo bien a la primera es Dios, y el que pase de todo y se lo deje al corrector, ése es un dejado.
113. Matar a los seres queridos de otra persona siempre es más fácil que matar a los propios.
114. Otra ventaja de haberte concedido seis semanas de recuperación es que te saltarán a la vista las lagunas más flagrantes de la trama o los personajes.
115. Todo el mundo la caga alguna vez.
116. Alguien, cuya identidad no recuerdo, escribió que en el fondo todas las novelas son cartas a una persona.
117. Hay primeros lectores especializados en encontrar fallos de información, que son los más fáciles de solucionar.
118. A mí me parecería horrible que me revisasen las novelas por prelecturas (sí se hiciera dejarían de publicarse muchos libros de calidad), pero bueno, me refería a cinco o seis personas de confianza.
119. Yendo demasiado deprisa te arriesgas a dejar rezagado al lector, por confusión o agotamiento.
120. Revisa la extensión. Fórmula: 2da versión = 1ra versión – 10%. Suerte.
121. Lo que me enseñó la fórmula es que todos los relatos y novelas, en mayor o menor medida, son plegables.
122. Si no puedes quitar el diez por ciento y conservar lo esencial de la historia y el ambiente, es que no te esfuerzas bastante.
123. Y si crees que sólo es cuestión de informar, mejor que renuncies a la narrativa y te busques un trabajo de redactor de manuales de instrucciones. Te está esperando el cubículo de Dilbert.
124. ¡Si tuviera un buen entorno para escribir, con gente que me entendiera, seguro que estaría escribiendo mi obra maestra!
125. A fin de cuentas, lo que hace la perla es el grano de arena que se mete en la concha de la ostra, no los seminarios de hacer perlas con otras ostras.
126. Faulkner lo aprendió trabajando en la oficina de correos de Oxford, Mississippi.
127. La mejor manera de aprender es leyendo y escribiendo mucho, y las clases más valiosas son las que se da uno mismo.
128. Al que esté impaciente por publicar, le propongo saltarse las cartas a agentes o editoriales y costearse él la edición, que para eso hay editoriales especializadas.
129. Y el que disfruta puede pasarse la vida escribiendo.
130. Ha habido momentos de mi vida en que escribir ha sido un pequeño acto de fe, como escupirle a la cara a la desesperación.
131. Escribir no es la vida, pero yo creo que puede ser una manera de volver a la vida.
132. Me colocó delante de la mesa, me dio un beso en la sien y se marchó, dejándome averiguar si me quedaba algo que decir.
133. No fue una tarde de progresos milagrosos, a no ser el milagro cotidiano que entraña la tentativa de crear algo.
134. Escribir no es cuestión de ganar dinero, hacerse famoso, ligar mucho ni hacer amistades. En último término, se trata de enriquecer las vidas de las personas que leen lo que haces, y al mismo tiempo enriquecer la tuya.
135. Si en el primer acto hay una pistola en la repisa, en el tercero tiene que dispararse.

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Charla Nocturna

“Soy yo, he vuelto desde el calido ambiente del recuerdo”

Toda una vida puede ceder ante un precioso minuto, ante el atisbo de un milagro, ante una aparición maravillosa que nos deslumbra con lo radiante de su luz, no porque sea de verdad magnifica, no, lo que pasa es que de pronto pone fin a toda la rutina que te asedia desde todas partes y te retiene con las garras de la necesidad de un salario con el que vas a pagar el cuarto, a comprar el gas y talvez comprarte la novelita esa de Xiblabla del Ronald o darte ese gustito de comprarle cuerdas de plástico a tu guitarra fea que compraste en el mercado central, si, esa por la regateaste al del puesto y cansado de tu insistencia, esa que aprendiste por lo apretado de tu existencia que te enseño a rogar bien pronto y te la dió al precio que querías mas por cansancio que por hacer un buen negocio. Por la gran chucha con vos, acordáte que las manías y las obsesiones son para gente rica pues, los que si pueden pagar por un buen loquero que les atienda y les recete algo de prozac como dice en las revistas, conformate como todos nosotros a ir por la vida con el esquema ya hecho, te levantás, te aseas, desayunas si podés, y te vas a trabajar y te estás en tu puesto, por ratos te haces el loco platicando con el Angel, ese al que le gustan las mismas babosadas que vos y que se compró el mes pasado una su botella de vino los tres reyes y ya está presumiendo que es conossieur, mirá vos y ¿es cierto que se mandó a hacer una su mierda para poner los vinos vos? y dis que escogió solo buenas maderas que sacó de la carpintería para hacerse su altar a la botella, a la botella vacía por supuesto. Tanta alaraca por una botella de vino y los tufos que le vienen a la gente de la nada, todo es que se junten la paja y el fuego para que todo se chamusque y se vaya a la porra el buen juicio de la gente. Ah, te acordás cuando entraste al trabajo de la carpintería y rápido te tomaron cariño no porque mostrarás una gran habilidad sino porque si sos dedicado a la chamba y lo que te ponenen para hacer lo haces a viento y marea, que fregada te diste la vez pasada con la lijada de todas reglas que iban a usar para los muebles esos en la casa de un Don de Amatitlán que pago buen dinero y que si no fuera por esa chamba no te contratán de verdad, porque solo te tenían por servicios prestados, no jodás qué por servicios prestados, de ayudante de ocasión te tenían dejate de pajas. Pero fue bien chilero cuando recibiste tu primer sueldo completo pues, pudiste pagar bien el cuarto, comprarte tu caja de campero para la cena y hasta le fuiste a dar un espión al tío Encarnación en Escuintla y le llevaste pan, huevos y chorizos para poder hacer comida y platicar un rato y estar contento con él. Puchis vos, el tío Encarnación siempre se porto bien de a huevo con vos, fue el que te enseño que el pan se gana trabajando y que eso de mendigar lo hacen sólo los que están invalidos y que si uno está alentado y se pone a pedir Diosito lo castiga a uno con penas toda la vida. Si, ya sé que vos tenés tus ideas de Dios pues y que mejor dejemos eso así como está, pero de que aprendiste que el pan se gana trabajando lo aprendiste cabroncito. Lo bonito fue que después de cocinar con el tío y comer agusto los huevitos con chorizo y platicar un rato de lo chilero que te va ahora que tenes un trabajo fijo en la capirucha, te fuiste un rato al plano, ya en la noche y sacaste tu cigarro rubios mentolado y te pusiste a pensar en el milagro, en esa pequeña fracción de segundo que la miraste directo a los ojos cuando bajó las gradas corriendo porque se iba para el IGA a estudiar y que iba tarde para que le fueran a dejar y te quedaste lijando la madera en automático viendo como en cámara lenta se le iba el mechón de pelo negro de un lado a otro con la suavidad de la seda y sentías cómo que de repente estabas medio atarantado y se te vino a la cabeza y escribiste en tu libreta:

“Bendita tú, hermana mía
Benditas tus manos de plata
Y tus cabellos de seda
Benditos tus ojos cristalinos
Y tu purísimo rostro”

Y luego de poner en orden y jateadas las reglas ya finitas de la lijada agregaste al margen del mismo trozo:

“Te bautizaría mil veces en el mar de mis palabras”

Esa misma noche saliste a tu balcón de cielo en la casa donde te alquilan el cuartito que acabas de pintar color melón con medio galón de pintura que compraste en la paleta en un ofertón que venía con todo y brocha y te quedó todavía un poquito para cuando te toque sacar o poner mas clavos en las paredes, y escribiste en tu libreta más versos al milagro:

“Se rie la luna, es que está contenta
se asomó discreta desde su balcón de cielo
comenzó su ascenso desde el horizonte
y se empinó hasta el cielo sólo para verte”

Pero que rico clima hacía en la noche con el cigarrito y esos pensamientos rondandote la cabeza, lo mejor para poder descansar contento, sabiendo que si trabajas bien y duro vas a seguir teniendo chance de ver milagros todo el tiempo, de esos que se aparecen cuando uno menos los espera y le dan cuerda de nuevo al mundo que llevamos adentro y que nos urge a andar despiertos, bueno, ahora dormite y ya deja de estar pensando tanta charada para vos mismo que mañana hay que madrugar para llegar a buena hora a la carpintería.